martes, 8 de diciembre de 2015

Con todo y abismos


A veces quiero construirme de nuevo. Que me quedaran bien los pantalones, mejorar los modales, escribir con otra letra, dejar de repetirme en los versos. 
Quisiera maquillar tantas imperfecciones y cruzarme a tu vereda para que puedas verme con los primeros ojos, para que entre charla y charla vuelvas a pedirme el teléfono y todo empezara de nuevo. Que no sepas que ronco, que nunca guardo las zapatillas en el placard o que tengo la manía de rastrear, tema por tema, por dónde empezó cada conversación que se fue por las ramas.

Quisiera ser otra, la que cuando te vas a acostar te deja palpitando el beso de la despedida en el auto, el beso del 'por ahora', el del mundo de futuros besos posibles que deja entrever, como por una persiana indiscreta, entre labio y labio. Me gustaría que el halo de misterio que llegaba conmigo en aquellas primeras citas, siguiera acompañándome, poner en todas las fotos mi mejor sonrisa, que no me hubieras visto llorar por tonteras ni por enormes tragedias, que todavía quedara algo por destapar, de ropa o de conciencia.

A veces tengo ganas de un Delorean para volver al tiempo aquel en que yo era la posibilidad más hermosa, cuando deslumbrarte era hacer algo, cualquier cosa, por primera vez. Se me hace un nudo en la garganta, se me aflojan las rodillas y se me cae la nonagésima lágrima al abrir los ojos y ver que no hay auto que me vuelva a ninguna parte y yo sigo siendo la misma chica a la que no le quedan muy bien los pantalones. Me invade una tristeza como de caja de cartas viejas redescubiertas y quemo los barcos de papel que había preparado para largar por la calle en la tormenta.

Pero hay otras veces en que me acuerdo de tu ombligo, que me vuelve como una foto polaroid, y la primera vez que lo vi. Ese día, en ese preciso momento en que yo te miraba el ombligo y apoyaba mi cabeza sobre tu viente, la primera bomba caía en el campo yermo del misterio, y yo cerraba con doble llave una puerta. Nada sería igual desde ese día en adelante. Más bombas caerían. Tu pecho.La parte baja de mi espalda. Eso que hacés cuando todos duermen. Mi forma de mirarte dormir. Tu forma de espiarme sin dormir. Las voces que hago cuando hablo con el gato. Las caras que hacés cuando estás concentrada.Mis desastrosos pasos de baile. La forma en que podés torcer los dedos y la lengua. Las cicatrices y sus historias. Las canciones que sí y las que no. El pánico. El pesimismo. Todas bombas, todos candados y más puertas. Pienso en todas esas cosas irrenunciables y mi mano recorre en el aire tu silueta que me sé tan de memoria. Pienso en la tristeza de no conocer en dónde cierra tu abrazo o cuándo fue que te sentiste libre por primera vez, y me desborda el amor como un tiempo ganado. Cambié misterio por amor, aposté todas las rojas a que despertarme a tu lado todos los días tenía que ser mejor que cualquier momentito de impostada perfección. Me jugué a que el tiempo era mejor hacia adelante, a que había que querer hasta el colmo, como me habían enseñado la escuela y las películas de Medem.
A veces caigo en todo eso. En que para que yo vuelva a ser siempre la del primer día, vos también tenés que ser aquella que no me sé. En que para ser quien todavía no te ha desilusionado, tengo que olvidarme de tu ombligo. Y entonces ya no te quiero nueva. Te prefiero entera, siempre entera, toda, con las arrugas de la almohada en los cachetes, con el sudor que corre todos los maquillajes, con la sonrisa espontánea que no espera ninguna foto. 
Todo esto pienso y dejo que pase la tarde mientras la miro, naranja, por el balcón. Justo antes de que termine de bajar el sol, se me desparraman por la mesa todas las fotos como polaroids de lo que hemos ido siendo y, sin pensarlo mucho, vuelvo a preferirte con todo y abismos. Con los dedos cruzados espero que vos también a mí. Aunque me repita en los versos o no me queden bien los pantalones.


6 comentarios:

  1. Polaroids de sentimientos, reflexiones y poéticas imágenes (barcos de papel por la calle en la tormenta) con las que me quedo...

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    1. Para eso están. Me gusta fabricar imágenes con palabras. Debe ser mi revancha por no saber dibujar.

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    2. Intentalo. Mirá, ve, medí, calculá, persistí, y vas a ver que podés dibujar... Tal vez no sea de una precisión hiperrealista lo que salga al comienzo pero vas a ver que se puede mejorar y transmitir algo cercano a lo que ves o, mejor dicho, entre lo que ves y es...

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    3. Intentalo. Mirá, ve, medí, calculá, persistí, y vas a ver que podés dibujar... Tal vez no sea de una precisión hiperrealista lo que salga al comienzo pero vas a ver que se puede mejorar y transmitir algo cercano a lo que ves o, mejor dicho, entre lo que ves y es...

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  2. Ayyyy. Supongo que cualquiera que sepa amar puede entenderte. Lo describes tan bien que casi me dan ganas de llorar; de llorar por un lado de emoción, y de llorar por otro de recuerdos. De los primeros recuerdos que por suerte -nosotras que escribimos- tenemos a buen recaudo.
    Puede que te repitas en los versos y no te queden los pantalones como quisieras, pero nada de eso tiene ninguna importancia cuando te escriben letras como estas.

    Me alegra, como amiga tuya que soy y por lo tanto te quiero, que te sientas y te hagan sentir... así.

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    1. Soy de terror: tan lindo comentario y recién ahora me siento a contestarlo. Pero en su momento lo leí, y me llegó. Y me alegra que te alegre. Confío en tu sensibilidad y si te ha alcanzado, es que algo he hecho bien y pude contar. Quizá este sea el único consuelo para las personas a las que nos quedan mal los pantalones, unas letras salvavidas.

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